El subsuelo de Bulgaria esconde miles de cuevas, varias de ellas convertidas en visitas fascinantes. La enorme cueva de Devetashka, atravesada por un río y con grandes aberturas en el techo por las que entra la luz, alberga colonias de murciélagos. La gruta de Prohodna es conocida por dos aberturas naturales en el techo con forma de ojos, llamadas los Ojos de Dios. Otras cuevas destacan por sus formaciones o su música. Recorrerlas lleva por un mundo subterráneo sorprendente; conviene llevar abrigo y calzado firme.
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