Las cuevas de Postojna forman uno de los sistemas de cuevas kársticas más extensos y visitados de Europa. El recorrido comienza a bordo de un tren subterráneo que se adentra varios kilómetros en la roca, y continúa a pie por inmensas salas llenas de estalactitas, estalagmitas y formaciones de un blanco brillante. En sus aguas vive el proteo, un singular anfibio ciego conocido como el dragón bebé. Es una de las grandes atracciones del país; conviene reservar y abrigarse, porque dentro hace fresco todo el año.
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