Las cuevas de Waitomo, en la Isla Norte, son uno de los lugares más mágicos y singulares de Nueva Zelanda. Se trata de un sistema de grutas de piedra caliza, con sus formaciones de estalactitas y estalagmitas; pero lo que las ha hecho mundialmente famosas son sus habitantes: las luciérnagas. Millones de estos pequeños insectos luminosos tapizan los techos de las cuevas con una luz azulada y tenue, creando la ilusión de un cielo estrellado bajo tierra. La visita más clásica recorre las cuevas en barca, deslizándose en silencio bajo este firmamento de luces. Existen también recorridos más aventureros por los ríos subterráneos.
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