En las regiones del norte y el este de Eslovaquia se conserva un valioso grupo de iglesias de madera, levantadas entre los siglos XVI y XVIII en pueblos de montaña. Construidas íntegramente en madera, sin clavos, pertenecen a distintas confesiones cristianas y mezclan tradiciones locales y orientales. Ocho de ellas, repartidas por aldeas como Hervartov o Bodružal, son Patrimonio de la Humanidad. Sus interiores, decorados con pinturas e iconostasios, sorprenden por su riqueza. Visitarlas lleva por una Eslovaquia rural y profunda.
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