Los sajones que poblaron Transilvania levantaron, entre los siglos XIII y XVI, iglesias rodeadas de murallas, torres y almacenes, que servían de refugio a los aldeanos frente a las incursiones. Varias de estas iglesias fortificadas, repartidas por pueblos como Biertan, Viscri o Prejmer, son Patrimonio de la Humanidad. Biertan, con su triple recinto amurallado, es la más monumental. Recorrer estos pueblos tranquilos, de calles sin asfaltar y casas de colores, es viajar a otra época.
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