Cerca del pueblo de Ivanovo, en un cañón fluvial del noreste de Bulgaria, un conjunto de capillas e iglesias fue excavado directamente en las paredes de roca por monjes a partir del siglo XIII. Estas iglesias rupestres, Patrimonio de la Humanidad, conservan frescos medievales de gran calidad, protegidos por la roca durante siglos. Llegar hasta ellas supone una pequeña caminata por un paraje natural, lo que añade atractivo a la visita. Es un lugar tranquilo y poco masificado.
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