Las islas Batanes, en el extremo más septentrional de Filipinas, son uno de los destinos más singulares y bellos del país, muy distinto a cualquier otro. Es un pequeño archipiélago de islas verdes, azotadas por el viento, con un paisaje sorprendente de colinas onduladas, acantilados que caen al mar, faros y praderas, que recuerda más a la costa atlántica europea que al trópico. Su población, los ivatan, conserva una cultura propia y unas características casas de piedra de gruesos muros, construidas para resistir los tifones. Recorrer Batanes en bicicleta o a pie, entre paisajes idílicos y un ambiente de gran tranquilidad y seguridad, es una experiencia inolvidable.
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