Las rocas de Belogradchik, en el noroeste de Bulgaria, son una de las formaciones naturales más espectaculares del país: un conjunto de enormes peñascos de arenisca rojiza, esculpidos por la erosión a lo largo de millones de años, que adoptan formas caprichosas a las que la tradición ha puesto nombre. Entre las rocas, aprovechándolas como muralla natural, se levanta una fortaleza de origen romano y medieval. Subir entre los peñascos y la fortaleza, con amplias vistas, es una experiencia inolvidable.
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