Las terrazas de Batad son uno de los rincones más espectaculares del conjunto de terrazas de arroz declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo que las hace especiales es su forma: trazadas en un valle de fuerte pendiente, dibujan un gigantesco anfiteatro de gradas verdes que rodea por completo un pequeño pueblo tradicional ifugao. Hasta hace poco, Batad solo era accesible tras una caminata, lo que ha contribuido a preservar su ambiente auténtico y apartado. Hoy se llega tras un trayecto y un tramo a pie, y la recompensa es una de las vistas más bellas del país. La zona ofrece además senderos hacia pueblos y cascadas cercanas.
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