Qusair Amra es el más célebre de los llamados castillos del desierto, un conjunto de palacios y fortines que los califas omeyas levantaron en el siglo VIII en el desierto al este de Amán. Declarado Patrimonio de la Humanidad, este pequeño palacio de recreo y baño destaca por un motivo excepcional: la práctica totalidad de sus paredes y techos están cubiertos de frescos. Estas pinturas, sorprendentes en el arte islámico, representan escenas de caza, figuras humanas, animales e incluso un mapa del cielo, y constituyen un testimonio único de la vida y el arte de aquella época. Suele visitarse en una ruta por los castillos del desierto.
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