El Manneken Pis, una pequeña figura de bronce de un niño orinando, es el símbolo más célebre y más visitado de Bruselas, pese a medir apenas medio metro. La estatua tiene un guardarropa de cientos de trajes con los que se le viste en ocasiones especiales. Alrededor, el centro histórico ofrece galerías comerciales del siglo XIX, chocolaterías, puestos de gofres y un buen ambiente para pasear. Ver la estatua no cuesta nada.
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