Moynaq fue un próspero puerto pesquero a orillas del mar de Aral. Hoy el mar ha retrocedido decenas de kilómetros y solo queda desierto. Sobre la arena reposan oxidados los barcos de la antigua flota. El lugar es un sobrecogedor testimonio de un desastre ambiental. Visitarlo invita a reflexionar sobre el cuidado del agua y la naturaleza.
Compara vuelos, hotel, coche y eSIM sin salir de Flamaz