Grandes rocas de granito junto a la orilla sur del lago Issyk-Kul grabadas con inscripciones budistas en tibetano que datan de los siglos VII-VIII, evidencia de la expansion del budismo a lo largo de la Ruta de la Seda. Las piedras se encuentran en un paraje natural junto al rio rodeado de montanhas. Los locales aun consideran el lugar sagrado y depositan ofrendas. El sendero hasta las piedras es corto y accesible. Un testimonio poco conocido de la diversidad religiosa que circulo por Asia Central antes de la islamizacion.
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