Prilep, en el centro del país, es una ciudad rodeada de un paisaje insólito: enormes peñascos de granito de formas redondeadas que salpican las colinas de los alrededores. Sobre uno de ellos se alzan las llamadas Torres de Marko, los restos de una fortaleza medieval ligada al rey Marko, un personaje muy presente en las leyendas y canciones populares de la región. La ciudad conserva además un viejo bazar y un casco antiguo, y en sus cercanías se encuentra el espectacular monasterio de Treskavec.
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