Milot es el pequeño pueblo al pie de la Ciudadela que fue capital del efimero reino del norte de Haiti bajo Henri Christophe. Las casas coloridas, el mercado local y la iglesia parroquial muestran la vida rural haitiana lejos de la capital. Los guias y palafreneros del pueblo dependen del turismo vinculado a la Ciudadela y el Palacio de Sans-Souci. Los niños saludan con sonrisas mientras los ancianos cuentan historias del rey que construyo una fortaleza en las nubes. Es un pueblo con una historia desproporcionada a su tamaño que encarna la hospitalidad y el orgullo haitiano.
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