Holašovice, una pequeña aldea del sur de Bohemia, es Patrimonio de la Humanidad por conservar intacto un conjunto único de arquitectura rural: una veintena de granjas dispuestas en torno a una pradera con un estanque, todas con fachadas del llamado barroco rural, decoradas con frontones ondulados y pintadas en tonos suaves. Es un pueblo aún habitado, pequeño y de visita rápida, que suele combinarse con Český Krumlov, no muy lejos.
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