Remich es la capital del vino luxemburgues, un pueblo encantador junto al Mosela con un paseo fluvial, bodegas historicas y restaurantes que marinan la cocina luxemburguesa con los vinos locales. Las Caves Saint-Martin ofrecen visitas a sus tuneles subterraneos donde el cremant envejece en estantes que se pierden en la oscuridad. Los cruceros por el Mosela permiten admirar los vinedos en terraza desde el agua. El mercado del vino en septiembre celebra la vendimia con catas, musica y gastronomia. Es el pueblo mas encantador y sabroso de la ruta vinicola.
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