En la península de Reykjanes, un pequeño puente peatonal cruza una fisura de arena que marca de forma simbólica la separación entre las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia. Cruzarlo es una parada rápida y curiosa, popular para hacerse una foto con un pie en cada continente, aunque geológicamente la frontera entre placas es una zona ancha y no una línea. El acceso es libre y gratuito. Suele combinarse con otros puntos de la península.
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