Las rocas de Adršpach-Teplice, en el noreste del país, forman una de las ciudades de roca más espectaculares de Europa central: un laberinto de torres y pináculos de arenisca de hasta 100 m de altura, esculpidos por la erosión, entre los que serpentean senderos señalizados, escaleras y un pequeño lago que se cruza en barca. Es un destino popular de senderismo y de escalada. En temporada alta y fines de semana conviene llegar pronto, ya que el aforo es limitado.
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