Sagada es un tranquilo y encantador pueblo de montaña, encaramado en las cordilleras del norte de Filipinas, que se ha convertido en uno de los destinos favoritos de quienes buscan naturaleza, frescor y aventura. Su entorno, de pinares, valles y formaciones de roca caliza, es muy distinto al de las playas tropicales del país. Sagada es conocida sobre todo por dos cosas: la espeleología, con cuevas que se exploran en emocionantes recorridos, y una tradición funeraria singular, los célebres ataúdes colgantes, suspendidos en las paredes de un acantilado. La zona ofrece además cascadas, senderos, plantaciones de café y un famoso mirador para contemplar un mar de nubes al amanecer.
Compara vuelos, hotel, coche y eSIM sin salir de Flamaz