Seyðisfjörður es un pequeño y pintoresco pueblo al fondo de un fiordo del este, rodeado de montañas y cascadas, con casas de madera de colores traídas de Noruega hace más de un siglo. Su calle arcoíris, pintada en el suelo frente a la iglesia azul, se ha vuelto muy fotografiada. Tiene un ambiente artístico y bohemio. Está algo apartado y se llega por un puerto de montaña que puede cerrarse con nieve; aquí atraca también el ferry desde Europa continental.
Compara vuelos, hotel, coche y eSIM sin salir de Flamaz