Skagen, en el extremo más septentrional de Dinamarca, es un luminoso pueblo de casas amarillas que atrajo desde el siglo XIX a una célebre colonia de pintores, fascinados por su luz especial. Su gran reclamo natural es Grenen, la punta de arena donde se encuentran dos mares, el de Skagerrak y el de Kattegat: las olas chocan visiblemente en una línea y se puede poner un pie en cada mar. A la punta se llega caminando o en un tractor-remolque.
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