St. Moritz, en el alto valle de la Engadina, es una de las estaciones alpinas más exclusivas del mundo y ha acogido dos veces los Juegos Olímpicos de invierno. Presume de un microclima muy soleado. Más allá del lujo invernal, la Engadina ofrece en verano lagos de montaña, senderos y pueblos de casas con esgrafiados como Guarda. Es un destino caro; quien busque la zona sin ese precio puede alojarse en localidades vecinas del valle.
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