Szeged, en el sur del país junto al río Tisza, fue casi destruida por una gran inundación en 1879 y se reconstruyó después con un trazado moderno y radial. Su corazón es la Plaza de la Catedral, presidida por la imponente Iglesia Votiva de ladrillo. Es una ciudad luminosa, soleada y universitaria, conocida por su gastronomía, en especial el pimentón y una sopa de pescado muy picante. Acoge un festival de verano al aire libre.
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