Tampere, la mayor ciudad del interior de Finlandia, creció como gran centro industrial gracias a las fábricas textiles que aprovechaban la fuerza de unos rápidos entre dos lagos. Hoy aquellas naves de ladrillo rojo se han transformado en museos, cines, restaurantes y espacios culturales, conservando el ambiente industrial. La ciudad tiene además una larga tradición de cafés y de un peculiar embutido local. Es conocida por un museo dedicado a los Mumin.
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