El teleférico Fjellheisen sube al monte Storsteinen, con una vista panorámica de Tromsø repartida entre islas y fiordos; desde arriba salen senderos y, en invierno, es también un buen punto para observar la aurora. A los pies de la montaña está la Catedral del Ártico, un templo moderno de 1965 de perfil triangular que evoca un témpano y los secaderos de pescado. La combinación de ambos hitos llena bien media jornada.
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