El templo de Manakamana, dedicado a una diosa que concede deseos, corona una montaña. Tradicionalmente se llegaba a él tras horas de caminata cuesta arriba. Hoy un teleférico salva el desnivel en pocos minutos con vistas al valle. Es uno de los lugares de peregrinación más visitados de Nepal. La subida en cabina es ya una atracción en sí misma.
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