Travnik, en el centro de Bosnia, fue durante más de un siglo la residencia de los gobernadores otomanos, los visires, lo que le ha valido el apodo de la ciudad de los visires. De aquel pasado conserva una notable fortaleza medieval, casas señoriales, fuentes y, sobre todo, una llamativa mezquita pintada con coloridos motivos florales y paisajes. Travnik es además la ciudad natal del escritor Ivo Andrić, premio Nobel. A sus pies brota un manantial entre cafés, un rincón muy agradable.
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