Veliko Tarnovo fue la capital del segundo reino búlgaro durante la Edad Media, y conserva el aire de aquel pasado glorioso. La ciudad se descuelga de forma espectacular por las laderas de un meandro del río, con casas escalonadas unas sobre otras. Su corazón es la fortaleza de Tsarevets, sobre una colina amurallada, antigua sede de los reyes y patriarcas búlgaros, con su iglesia en lo alto. La ciudad tiene además una bonita calle de artesanos y un ambiente joven y universitario.
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