Vlkolínec es una pequeña aldea de montaña que ha conservado intacta la arquitectura popular tradicional de los Cárpatos, lo que la ha hecho merecedora de ser Patrimonio de la Humanidad. Sus casas de madera, pintadas en tonos vivos, con sus tejados y su pequeña iglesia y campanario, se reparten por una ladera entre prados, sin apenas haber cambiado en siglos. Es una aldea habitada, no un museo, que ofrece una imagen auténtica de cómo era la vida rural en la región. Se llega tras una corta subida.
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