Las aldeas que salpican las laderas del Monte Agou conservan un estilo de vida rural Ewe donde la agricultura de subsistencia, la artesania y las ceremonias animistas forman el tejido cotidiano. Los visitantes son recibidos con hospitalidad y pueden participar en actividades como el secado de cafe, la elaboracion de aceite de palma o la preparacion de fufu. Las casas de adobe con techos de paja se integran en un paisaje de plantaciones tropicales con vistas al valle. Los jefes de aldea ofrecen explicaciones sobre la organizacion social y los rituales que marcan los ciclos de la vida. Es una experiencia de turismo comunitario que muestra la vida rural africana en su forma mas autentica.
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