El casco antiguo de la ciudad de Quebec es uno de los conjuntos urbanos más bellos de Norteamérica y el único de todo el continente al norte de México que conserva sus murallas, declarado Patrimonio de la Humanidad. Fundada por los franceses a comienzos del siglo XVII como capital de Nueva Francia, la ciudad atesora un ambiente profundamente europeo, con calles empedradas y estrechas, casas de piedra, plazas, fortificaciones y puertas históricas. El casco antiguo se divide en la Ciudad Alta, sobre un promontorio, y la Ciudad Baja, junto al río. Pasear por el Viejo Quebec es como viajar a la Europa de otra época.
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