El Château Frontenac es la imagen más célebre de la ciudad de Quebec y uno de los hoteles más fotografiados del mundo. Este gran hotel, inaugurado a finales del siglo XIX, fue construido al estilo de los castillos del valle del Loira francés, con sus torreones, sus tejados de cobre verdoso y su silueta inconfundible. Se alza en lo más alto de la Ciudad Alta, dominando el río San Lorenzo. A sus pies se extiende la Terraza Dufferin, un amplio paseo de madera con vistas espléndidas, muy animado en todas las estaciones. Aunque es un hotel en funcionamiento, su entorno y su silueta son una parada obligada.
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