A pocos kilómetros de Podgorica, sobre el río Cijevna, se encuentra un curioso salto de agua que los lugareños han apodado, con humor, las cataratas del Niágara de Montenegro. En realidad es una cascada artificial, creada por un pequeño dique, pero en primavera, cuando el río baja crecido, el agua se despeña con fuerza formando un escenario muy fotogénico, con cafés en la orilla. En verano el caudal baja mucho. El río Morača, que atraviesa la capital, completa el paisaje fluvial de la zona. El acceso es libre.
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