La iglesia de Boyana, en las afueras de Sofía al pie del monte Vitosha, es una pequeña iglesia medieval que es Patrimonio de la Humanidad por sus excepcionales frescos. Los pintados en 1259 se consideran una de las cumbres del arte medieval europeo: sus figuras, de gran expresividad y realismo, se adelantaron en buena medida al Renacimiento. El edificio, modesto por fuera, guarda así un tesoro artístico de primer orden. Por su fragilidad, las visitas al interior son breves y limitadas.
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