La iglesia rusa de San Nicolás es uno de los rincones más fotogénicos de Sofía: un pequeño templo de comienzos del siglo XX, construido para la comunidad rusa de la ciudad, con cinco cúpulas doradas que destacan sobre un tejado de azulejos verdes y dorados. Su silueta, de aire de cuento, recuerda a las iglesias de Moscú. En la cripta reposa un arzobispo al que muchos atribuyen el poder de conceder deseos, por lo que los visitantes dejan allí notas con sus peticiones.
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