El Puente de las Cadenas, inaugurado en 1849, fue el primer puente permanente que unió Buda y Pest y se convirtió en símbolo de la ciudad. Las orillas del Danubio a su paso por Budapest son Patrimonio de la Humanidad por su excepcional conjunto urbano. Cruzar el puente a pie, recorrer los muelles o ver la ciudad iluminada desde un crucero por el río son algunas de las experiencias clásicas de la capital húngara. El paseo es libre y gratuito.
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