¿Necesito seguro de viaje? La respuesta honesta
Cuándo sí, cuándo no, qué cubre y qué no. Sin intentar venderte nada.
Dentro de la UE: tu tarjeta sanitaria europea
Si viajas por la Unión Europea, la Tarjeta Sanitaria Europea te da acceso a la sanidad pública del país en las mismas condiciones que un local. Es gratuita, se pide online y llega en un par de semanas: pídela, no cuesta nada y te puede salvar un disgusto. Pero conviene saber muy bien qué NO cubre, porque ahí es donde se lleva la gente el susto: no cubre la sanidad privada (y en muchos países la pública tiene copagos), no cubre la repatriación —que puede costar decenas de miles de euros—, no cubre el rescate en montaña ni el equipaje perdido, y no te devuelve el dinero del viaje si tienes que cancelarlo. La tarjeta es un suelo, no un techo.
Fuera de la UE: sí, necesitas seguro
Aquí no hay debate posible. En Estados Unidos, una noche de hospital puede costar más que todo tu viaje, y una apendicitis con cirugía se va fácilmente por encima de los 30.000 dólares. En el Sudeste Asiático, un accidente de moto con traslado a un hospital privado de Bangkok es la factura más común entre viajeros y no baja de varios miles de euros. Una repatriación médica desde Asia o América ronda los 50.000. Un seguro de viaje cuesta entre 2 y 5 € al día. La cuenta la haces tú: compara seguros de viaje y viaja tranquilo.
Qué debe cubrir un buen seguro
Mira estas coberturas, y en este orden: gastos médicos por un mínimo de 100.000 € fuera de Europa (los 30.000 del visado Schengen son el mínimo legal, pero se quedan cortos para un viaje de verdad), repatriación sanitaria incluida, responsabilidad civil, cancelación del viaje por causas justificadas y equipaje. Después, y esto es lo importante, lee las exclusiones, que es donde está la letra pequeña de verdad: deportes de riesgo, conducción de motocicleta —que muchísimas pólizas excluyen por defecto, justo lo que más se usa en el Sudeste Asiático—, enfermedades preexistentes y cualquier episodio relacionado con el alcohol. Un seguro barato que excluya lo que vas a hacer no es barato: es inútil.
Tu tarjeta de crédito puede incluir seguro
Muchas tarjetas premium incluyen seguro de viaje, pero léete las condiciones antes de fiarte de él. Casi todas exigen que hayas pagado el viaje ENTERO con esa tarjeta, tienen límites de cobertura bajos, duraciones máximas por viaje (típicamente 30 o 60 días) y coberturas médicas muy por debajo de lo que necesitas fuera de Europa. Para una escapada de fin de semana pueden bastar; para un viaje largo o intercontinental, casi nunca. Llama a tu banco y pide las condiciones por escrito: si la cobertura médica no llega a seis cifras fuera de Europa, eso no es un seguro de viaje, es un extra de marketing.
Viajes cortos en Europa: tú decides (y una confusión que cuesta dinero)
Para un fin de semana en París o en Roma, con la tarjeta sanitaria europea y una tarjeta de crédito decente puedes pasar sin seguro. El riesgo existe, pero es bajo, y la decisión es tuya. Lo que sí conviene tener clarísimo es una confusión muy extendida: el seguro de viaje NO es lo mismo que la compensación que te debe la aerolínea si tu vuelo se retrasa o se cancela. Esa compensación —hasta 600 € según el reglamento europeo— la paga la aerolínea, no tu aseguradora, y la puedes reclamar aunque no tengas ningún seguro contratado. Te contamos cómo en reclamar compensación por un vuelo retrasado, y puedes comparar quién reclama por ti y con qué comisión se queda cada uno. Y si viajas con visado Schengen, el seguro deja de ser opcional: te lo exigen por ley.