Malá Strana, la Ciudad Pequeña, se extiende al pie del castillo, al otro lado del río. Es un barrio de calles empedradas, palacios barrocos, jardines escondidos y plazas tranquilas. En la iglesia de Santa María de la Victoria se venera al Niño Jesús de Praga, una imagen muy conocida entre peregrinos de todo el mundo. Junto a ella, la isla de Kampa, con su molino y su muro pintado dedicado a John Lennon. Un barrio para perderse sin prisa.
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