Vyšehrad es una antigua fortaleza sobre una roca a orillas del Moldava, ligada a las leyendas fundacionales de la nación checa. Mucho más tranquila que el Castillo de Praga, reúne la iglesia neogótica de San Pedro y San Pablo, restos de murallas y un cementerio donde reposan figuras destacadas de la cultura checa, como el compositor Antonín Dvořák. El acceso al recinto y a los jardines es libre y gratuito, con vistas panorámicas del río y la ciudad.
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