La colina de Petřín, cubierta de parques y huertos, es el gran pulmón verde del centro de Praga. Se sube a pie por senderos entre arboledas o en un funicular histórico. En lo alto espera una torre mirador de hierro que recuerda a la Torre Eiffel a pequeña escala, un laberinto de espejos y una rosaleda. Pasear por el parque es libre y gratuito; subir a la torre tiene un coste pequeño. Es un buen escape del bullicio del casco antiguo.
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