El casco antiguo de Bratislava es un coqueto laberinto de calles peatonales, plazas y palacios barrocos, fácil de recorrer a pie en pocas horas. Su corazón es la plaza Mayor, presidida por el antiguo ayuntamiento y rodeada de cafés. Por sus rincones se reparten iglesias, patios y curiosas estatuas de bronce. Compacto y tranquilo, conserva el aire de las pequeñas capitales centroeuropeas y reúne buena parte de los monumentos de la ciudad en un espacio reducido.
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