Uno de los pasatiempos más divertidos en el casco antiguo de Bratislava es buscar las simpáticas estatuas de bronce repartidas por sus calles. La más famosa es Čumil, un trabajador que asoma sonriente de una alcantarilla, pero también están un fotógrafo, un soldado napoleónico apoyado en un banco o un caballero galante. Cada una tiene su anécdota y se han convertido en personajes muy queridos. Recorrer la ciudad a la caza de estatuas es libre, gratuito e ideal con niños.
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