Innsbruck, capital del Tirol, tiene un casco antiguo de calles medievales con los Alpes asomando al final de cada vista. Su símbolo es el Goldenes Dachl, el Tejadillo de Oro, un balcón con un tejado de 2.657 tejas de cobre dorado que el emperador Maximiliano I mandó construir hacia 1500. La ciudad ha sido sede de los Juegos Olímpicos de invierno y combina como pocas el ambiente urbano con la alta montaña a un paso.
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