El castillo de Ambras, en una colina sobre Innsbruck, fue residencia del archiduque Fernando II en el siglo XVI y alberga uno de los museos más curiosos de Austria. Conserva una cámara de armaduras, una sala de retratos de los Habsburgo y, sobre todo, una de las primeras colecciones de curiosidades de Europa, con objetos raros y exóticos. Lo rodea un parque con pavos reales. Es una visita algo apartada del centro pero que merece la pena.
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