Desde el centro de Innsbruck, un funicular diseñado por la arquitecta Zaha Hadid y dos teleféricos llevan en apenas veinte minutos de la ciudad a la cordillera de la Nordkette, a más de 2.000 m. Es uno de los pocos lugares del mundo donde se pasa tan rápido de un casco histórico a la alta montaña. Arriba hay miradores, senderos y rutas de esquí en invierno. La vista combina la ciudad, el valle del Inn y las cumbres.
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